Publicado el 7/8/2026
Códigos QR en el campa: vender al cliente que llega a las nueve de la noche
Todo concesionario conoce la escena: alguien recorre el campa un domingo, o al salir del trabajo con la exposición a oscuras. Interés real, tiempo, y alivio de que no haya nadie. El lunes ya no recuerda cuál era.
Ese cliente es inalcanzable para cualquier proceso con personal, y por eso un código en el parabrisas vale aquí más que en casi todo el comercio.
La ficha de la luna es la jugada entera
Un código por vehículo a su anuncio: fotos, equipamiento completo, historial de mantenimiento, calculadora de financiación y forma de preguntar.
Lo que cambia no es la visita, sino lo que queda de ella: un móvil que ha abierto el anuncio lleva el coche en su historial, muchas veces en una pestaña que sigue abierta a la mañana siguiente.
- Dimensiona para el cristal. Se lee a un metro, a través de la luna, de pie: 6–8 cm.
- Mate, y cuidado con el reflejo. Una ficha brillante tras el cristal, con sol bajo o foco, devuelve la luz a la cámara: la causa número uno de fallo en un campa.
- Número de stock y dirección corta debajo.
- Di qué hay detrás. «Escanea: fotos, historial y financiación».
Por qué dinámico
El stock rota. El coche se vende, la ficha sale de la luna, el código pasa al siguiente — o el anuncio se mueve al rehacer la web.
En dinámico, un coche vendido es una edición: se redirige a stock equivalente o a la página del modelo, en vez de dejar al cliente en un enlace muerto.
Qué dicen las cifras a un jefe de ventas
- Ante qué coches se paran — incluidos los que nadie consultó. Treinta escaneos sin llamada es problema de precio o de fotos, no de interés.
- Cuándo visitan. Los escaneos tras el cierre y en domingo miden el público que tu horario nunca ve.
- Si importa la posición. El mismo modelo delante y al fondo, escaneado de forma distinta.
Se registra hora, código, tipo de dispositivo, sistema, navegador, referente si lo hay y un hash con sal de la IP. Ni identidad ni ubicación.
El resto del concesionario
- Recepción de taller. Código a la cita y a la tarifa; otro en el coche de cortesía.
- Taller. Código en el equipo a su procedimiento.
- Carpeta de entrega. Código a los vídeos del modelo: emparejar el móvil, el sistema multimedia, las ayudas.
- Portamatrículas y pegatinas de «vendido». Código a la página de reseñas.
- Tasaciones. Código en un envío al formulario, uno por campaña.
Qué no hacer
- Ningún dato de cliente u operación tras un código impreso. Una luna es pública, también para la competencia.
- Ni un solo código para todo el stock.
- Ni coches vendidos apuntando a páginas muertas.
- No te saltes el escaneo de prueba — luna real, al atardecer y a mediodía.
Respuestas rápidas
- ¿Qué tamaño? 6–8 cm.
- ¿Por qué falla con sol? Reflejo sobre el brillo tras el cristal.
- ¿Un código por coche? Sí.
- ¿Y al venderse? Se redirige, no se reimprime.
- ¿Se ve quién escaneó? No.
- ¿Merece la pena en un campa pequeño? El visitante nocturno existe a cualquier tamaño.